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Un inicio de clases tiene un sin fin de posibilidades. 
 
Si conoces a tu hijo -profundo- sabrás qué implica para él/ella.  Puede ser nervios, emoción, presión, alegría, angustia, esperanza, diversión, estrés, aburrimiento, curiosidad, deseo, miedo… 
 
Velo a sus ojos sin hablar mucho, observa su cuerpo, sus gestos… todo habla. Y luego obsérvate tu. Es un inicio para tí también. No importa a qué grado entre tu hijo, es una novedad para todos. Da espacio para sentir a tu hija crecer. 
Ahora que empieza un ciclo, deseo que los niños puedan sentir que en sus mochilas llevan mas que libros. 
 
Que puedan sentir que en ellas va el amor mas profundo de ti como padre y madre. Que adentro puede acceder a un canal abierto de comunicación contigo, que sepa que en cada bolsita interior de la mochila hay un espacio para respirar y conectar con mamá y papá, que lo mejor de nuestros deseos está siempre con ellos, que en cada recoveco puedan encontrar el tesoro de la paz, para que en momentos de presión puedan ser capaces de regresar a ese espacio seguro donde hay soluciones creativas a casi todo. Que sepan que sus mochila se irán llenando de nuevas herramientas emocionales y espirituales, y que cuando necesite puede sacar de ella su opción favorita: respirar, dibujar, hablar con alguien, pedir tiempo, poner limites, ofrecer disculpas, reparar errores y agradecer. 
 
Si tus hijos logran ver a su mochila como un puente entre dos mundos: la escuela y su casa, sus maestros y sus padres podrán sentirse poderosos de saber que ir y venir es genial. Que de cada entorno puede decidir tomar lo mejor y ser feliz con lo que tiene.
 
La mochila puede ser también un símbolo de llegar a un lugar, quitarse el peso, sacar lo necesario y enfocarse para tener una jornada de aprendizaje fabuloso. De curiosidad por preguntar todo, repetir para aprender y regresar a casa para volver a descargar el peso e integrar lo aprendido. ¡Que su amor por aprender sea infinito y que en los libros encuentre aliados!
 
Su mochila puede ir llena también de cosas para compartir con otros; historias, cuentos, libros y hasta lunch para el que no lleve, lo olvide o quiera probar. Tener espacio en una mochila para la amistad es fundamental. Que lleve y traiga historias cotidianas que comparta contigo, así libremente, es mi deseo. 
 
Y finalmente, que en su mochila lleve esa certeza de que la luz de su corazón está siempre prendida, que hay una fuerza mas grande que siempre, siempre lo contiene y que vasta con que cierre sus ojos con intención para que pueda acceder a esa fuente inagotable de amor… claro, tu tienes que creer antes. 
 
Que en este inicio esas mochilas vayan llenas de lo importante. 
FELIZ REGRESO A CLASES
Love, 
Cicialli
 
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