Blog

Hace unos días una clienta llegó conmigo a un programa de Coaching de Vida. En una de las sesiones mas recientes ella me decía que no comprendía por qué una amiga de mucho tiempo había dejado de estar cerca.

Quería auténticamente comprender. En el fondo, en su corazón había tristeza y confusión. Después de escucharla, le explicaba que cuando algo nos reconforta tendemos a desear y pensar que será permanente.

Digamos que nos acostumbramos a esa realidad y en buena forma la idealizamos. Curiosamente cuando eso pasa, no tarda mucho tiempo para que surjan las primeras oportunidades para probar realmente la fuerza de las raíces.

A veces la relación supera el desafío y se fortalece después de los momentos de confusión, separación y crisis. - Resurje mas clara y fuerte- 

Pero hay veces que eso no sucede.

Hay veces que esa relación básicamente comienza a esfumarse, se crea un espacio tal que se corta el flujo vital de las raíces, y eso ... pienso, es completamente normal.

Me parece curioso por que a menudo las situaciones que vivo en mi vida son las que me llegan con mis clientes y en mis talleres. Me refiero a temas con mis hijos, en mi vida personal o profesional. Justo lo que vivo es lo que me llega para trabajar  (¡ es increíble!).

Justamente me había estado preguntado de una relación querida que tuve por muchos años. En mi corazón, así como mi clienta, tenía tristeza y dudas. No tenía claridad de dónde se había roto o fracturado la relación. Deseaba tomar responsabilidad de mi parte, hasta que llegó a mi la CLARIDAD y LA PAZ.

Recordé una de las enseñanzas mas importantes del mundo espirtual, que dice que todos estamos conectados de una otra manera.

 

                      relaciones.001

Esto quiere decir que lo que yo veía o sentía en esa persona podría ser el reflejo de algo que yo tenía en mi, es decir, la otra persona con toda seguridad tenía sensaciones que también le hacía sentir la separación hacia mi. Comprendí entonces que no era tan importante quien de los dos había hecho algo para que esto estuviera pasando, sino que lo importante era el entendimiento de que las relaciones llegan a nuestra vida con un propósito; ayudarnos a crecer juntos.

Cuando esa relación termina su propósito mas elevado, es natural que la relación tome una pausa para renacer... o que se agote . Esta visión le ayudó tanto a mi clienta como a mi a recordar que no hay nada permanente en esta vida. Estamos en constante evolución y que cada encuentro tiene una razón sagrada y profunda de aparecer y de terminarse. 

 

Deseo que esto te sirva y aclare tu corazón.

 

                      Logotipo variacion 02