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Cuando nace un bebé, nace una mamá.

De hecho antes, mucho antes de la concepción recibes el llamado consciente o inconsciente para entrar a estar aventura multicolor de la maternidad. 

Cuando nace un bebé, nace una mamá
Y fíjate que no solo me refiero a que innegablemente aprendiste a ser madre siendo hija, sino que socialmente armamos nuestra película perfecta de la vida, la proyectamos y la anhelamos.

      Y de repente llega la realidad que comúnmente es diferente a lo idealizado. No te contaron suficientemente sobre el trabajo de parto, sobre esa sensación de estar al borde del abismo con cada contracción y a la vez conectando con una energía que no sabes de dónde sale y que te impulsa a parir a tu hijo como si el mundo se detuviera. No te contaron suficiente que una cesárea puede ser una bendición y que aceptarla y amarla puede ser tu salvación emocional y la de tu bebé.

Después caes en la cuenta que no te contaron suficiente sobre las noches largas e intensas de los primeros meses, la inevitable curva para sincronizar las necesidades de tu bebé y las tuyas. Te hablaron poco del desafío de lactar en este mundo moderno donde todavía la gente te voltea a ver y tienes que cubrirte. Y no digamos si es que eres una mamá que trabaja fuera de casa y sueñas con hacer compatibles tus dos mundos. No te contaron todo lo que tienes que soltar emocionalmente para poder abrazar tu poder interior y a tu bebé simultáneamente.

Pero hay cosas que si te contaron y llevas años escuchando y que tienen que ver con cómo puedes estar viviendo la maternidad

  • “Lactar duele mucho”
  • “El post parto es difícil”
  • “Los terribles dos”
  • “Espera a que llegue a los tres”
  • “Los hermanos solo pelean”
  • “Tienes que inscribirlo a la escuela dos años antes, sino no tendrás lugar”
  • “Necesita disciplina”
  • “No puedes ser su amiga”
  • “Los video juegos son dañinos”
  • “Los niños solo exigen cosas”
  • “Esta generación es muy rebelde”
  • “No hay dinero que alcance”
  • “Los millenials están perdidos”
  • “¿Lo estaré haciendo bien?”
  • “Los adolescentes son inaccesibles”
  • “Hablar con tu hija adolescente será imposible”
  • “Entenderlos es difícil”
  • “Me preocupan todo el tiempo”

Y una innumerable lista que podemos seguir construyendo. Ante lo que es inevitable preguntar: ¿Cómo crees que sea vivir la maternidad con ese sistema de creencias? En estrés, en angustia y desde luego en modo de “pelea” y control constante.

Lo que te quiero decir es que tienes permiso, si permiso para soltar las amarras. Respira conmigo, ¡Vamos! Hoy no tengo duda, hay cosas que toda mamá debería saber y es que:

YoMamá tengo acceso a:

  • Confiar en un poder Superior.
  • Confiar en mi intuición.
  • Confiar en que tengo con qué.
  • Saber que la primera fuente de sabiduría está en mi corazón.
  • Pedir al universo que se me presenten los maestros, mentores, cursos y coaches alineados con mi visión.
  • A confiar en el proceso.
  • Confiar que el amor consciente nunca daña.
  • Saber que decir “lo siento”, puede ser lo más elevado que pueda enseñar a mis hijos hoy.
  • Enseñarle a mis hijos el poder de la intención detrás de cada palabra.
  • Enseñar que los desafíos de la vida son parte del viaje, pero que puedo decidir darle un significado u otro.
  • Entender que una mamá en paz es la fuente de amor en los hijos.
  • Que el auto-cuidado es mi herramienta más importante.
  • Que los años de la crianza son los cimientos para enseñarles amar la vida con todos sus colores e intensidades.
  • Comprender que abrir el corazón mientras ellos lloran por su juguete es un entrenamiento de vida para los dos.
  • Que no necesito saber todo cuando un abrazo lo dice.
  • Que esa es una forma de cambiar MI mundo
  • A una tribu de mujeres conscientes y abundantes y que como yo, buscan reescribir el guión.
  • SENTIR que Ser mamá es una bendición.

Y esta lista la he visto crecer después de estar cerca de cientos de mujeres en su despertar. Cambiar la forma en cómo perciben la maternidad les da un vuelco al corazón y desde ahí, Ser Mamá tiene otro sabor.

ESTO es lo que toda mamá debería saber